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Este parece que va a ser un año de fuertes cambios. Venimos de una temporada de bonanza económica y en estos momentos todos tenemos muy claro que ya estamos dentro de una crisis. Pero todas las crisis terminan. Luego sabremos que alguna empresa no habrá podido sobrevivir y otras se expandirán junto con las que habrán conseguido mantenerse.
Lo que marca la diferencia es la preparación previa para esa larga y dura travesía llamada crisis. Una de las herramientas que ayuda a superar más fácilmente este trance es el sistema de gestión informático, el llamado ERP. En Control Integral, sumando ferreterías, suministros industriales, centros de bricolaje y almacenes de construcción, cada año informatizamos más de 100 empresas. Todas ellas abandonan un programa anterior, casi siempre un estándar no especializado, en muchos casos, con modificaciones a medida (aportadas y pagadas por el cliente) hechas por una empresa de confianza. Esta última solución suele ser bastante más cara, pero en los dos casos implica no evolucionar con el mercado o, lo que es peor, empezar la travesía con la cantimplora medio vacía. Desde Control Integral agrupamos las mejores propuestas de todos nuestros clientes (todos son del sector) y las aplicamos a las nuevas versiones, que se actualizan a todos los clientes. Esto optimiza al máximo tanto los costes de mantenimiento (muy a tener en cuenta durante las crisis) como las mejoras y puestas al día del programa, o lo que es lo mismo, rentabilizar sus activos, mejorar márgenes de beneficio de forma automatizada (con enlaces de datos automáticos con cooperativas/centrales de compra/proveedores), controlar stocks, etc. En definitiva, ayudamos a llenar la cantimplora. A pesar de la crisis, desde Control Integral afrontamos el futuro con optimismo y esperamos que todos tengamos una buena travesía.
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